domingo, 8 de diciembre de 2013

Estudio de estimación del impacto y prevalencia de la violencia sexual contra mujeres adolescentes en un distrito de la Amazonía peruana

La violencia sexual contra las mujeres aparece en la Amazonía peruana como una práctica extendida y constante, de alta prevalencia, pero con un severo problema de subregisto. Esta investigación muestra la importancia del fenómeno de la violencia respecto al embarazo de mujeres adolescentes en el distrito y caserío de Mazán, al noroeste de la Amazonía peruana. Se demuestra que si bien el embarazo está asociado al desconocimiento e inaccesibilidad de métodos anticonceptivos y a barreras de educación en salud, la violencia resulta también una variable muy importante para explicar ese fenómeno.
La alta prevalencia de la violencia sexual contra niñas y adolescentes es hoy una evidencia en muchas partes del mundo (Jewkes, Sen & Garcia-Moreno, 2002; Krug, 2002). Las heridas,
hematomas y laceraciones diversas; pero también el contagio de infecciones de transmisión sexual y los embarazos no deseados son consecuencia de este fenómeno que parece tener un gran
impacto en la salud pública.
A su vez, el embarazo adolescente es uno de los fenómenos que explica el aumento de la población (Langer, 2005); pero también resulta, en el Perú, un fenómeno asociado a la deserción
escolar (INEI, 2012a), a las dificultades de incorporación a la población económicamente activa y al trabajo decente (OIT, 2010). Además, el embarazo de las adolescentes parece mostrar
cierta relación con el círculo de la pobreza (UNFPA, 2005; DAW, 2005).


1.- Datos comparados de la violencia sexual contra las mujeres: prevalencia y subregistro

“La Organización Mundial de la Salud estimó que en el año 2002, 150 millones de niñas y 78 millones de niñas, niños y adolescentes en el mundo habían experimentado una relación sexual coaccionada, u otro tipo de violencia sexual que implicó un contacto sexual, y que una tercera parte de las adolescentes en el mundo había iniciado su vida sexual de manera forzada” (OMS, 2004:2).
Es una evidencia que la violencia contra las mujeres (y en particular la violencia sexual) es un problema grave y extendido.
Una gran cantidad de investigaciones en diversas partes del mundo, a finales del siglo XX, mostraba que:
“entre el 10% y el 52% de las mujeres había sufrido maltrato físico por parte de su pareja en algún momento de su vida, y entre el 10% y el 30% había sido víctima de violencia sexual por parte de
su pareja. Entre el 10% y el 27% de las mujeres declaró haber sido objeto de abusos sexuales, siendo niñas o adultas” (OMS, 2005: 2).16 Estudio de estimación del impacto y prevalencia de la violencia sexual. Si bien hay matices, la Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que la categoría “violencia sexual”3 puede ser entendida como:
“todo acto sexual, la tentativa de consumar un acto sexual, los comentarios o insinuaciones sexuales no deseados, o las acciones para comercializar o utilizar de cualquier otro modo la sexualidad de una persona mediante coacción por otra persona, independientemente de la relación de ésta con la víctima, en cualquier ámbito, incluidos el hogar y el lugar de trabajo” (OMS, 2002: 161).





2.- La situación y la prevalencia de la violencia sexual contra las mujeres en Loreto y Mazán según los datos oficiales:

Si bien la amplia categoría “violencia sexual” implica diversos tipos de prácticas, la concentración de estos delitos refiere a tres formas que permiten un registro más o menos organizado:
violaciones sexuales, violencia sexual doméstica y familiar, y explotación sexual y trata asociada a la explotación sexual (OMS, 2003: 28-29). ¿Cuál es el panorama respecto a estos fenómenos?
Existen diversos problemas en la cuantificación: un escaso volumen de denuncias, una cifra oculta probablemente muy grande y una alta tolerancia a estas prácticas. Esta situación parece hacerse más intensa en espacios locales rurales y periurbanos, entre otras razones por la ausencia de condiciones materiales para la denuncia y por la escasa presencia institucional del Estado.

3.- La situación de la violencia sexual contra las mujeres en Mazán a través del contraste de los datos de campo y las cifras oficiales

El porcentaje de victimización declarado relacionado con delitos sexuales implica una cifra considerablemente alta en el distrito de Mazán: 79% de las mujeres de la encuesta (ver notas de pie de página 1 y 2) que tenían entre 18 y 29 años indican haber sido víctimas de violencia sexual en algún momento de su vida (lo que incluye acoso y relaciones sexuales bajo coacción) y 68% de las mujeres indican que han sido víctimas de una agresión sexual cuando eran menores de 18 años (35% violaciones, 23% alguna forma de “tocamiento indebido”, 10% alguna forma de explotación sexual comercial). Así, per se, la encuesta muestra una amplia cantidad de mujeres entre 18 y 29 años que declaran haber sido víctimas de violencia sexual.

4.- La relación de la violencia sexual con el embarazo adolescente en Mazán

¿En qué fenómenos impacta la violencia sexual? Es evidente que la violencia genera, profundiza o perpetúa un sistema de dominación y desigualdades diversas, ocasiona daños a la salud
física y mental, genera problemas en la construcción de espacios de igualdad, etcétera. Sin embargo, algunos elementos tangibles del impacto de la violencia se evidencian en fenómenos como el embarazo o el contagio de ITS (Miller, 1999). ¿Hay relación entonces entre la violencia sexual contra las mujeres adolescentes y el embarazo adolescente? ¿Cuál es la situación de este fenómeno?Hay un registro oficial sobre la edad promedio de inicio de la actividad sexual y edad del primer embarazo y parto que recoge la Encuesta Nacional de Salud ENDES (INEI, 2012a). Así, el
embarazo adolescente está relacionado con la edad de inicio de la vida sexual (que es un factor importante para explicar el fenómeno). Según estas cifras, en el año 2011, la edad promedio de la primera relación sexual de la mujeres peruanas que para eseaño tenían entre 20 y 49 años fue de 18.7 años. Diez años atrás, en el año 2000, ese promedio fue de 19.1 años.13.
En el departamento de Loreto, esa edad es aún más baja que la del promedio nacional: la edad media en la que las mujeres loretanas que actualmente tienen entre 20 y 49 años tuvieron su
primer encuentro sexual es de 16.6 años. Así, se puede constatar que sin importar la edad de las mujeres durante la encuesta, todas las generaciones tuvieron un inicio de su vida sexual durante
la adolescencia, manteniéndose desde hace tres generaciones alrededor de 16.5 años según la ENDES. Esta edad no se encuentra alejada de la media de inicio de la vida sexual de los
departamentos de la franja Amazónica, la cual es de 16.9 años.

concluciones:

Primera conclusión. Hay una amplia prevalencia de la violencia contra las mujeres en Mazán, tanto que 79% de las mujeres de la muestra (que actualmente tienen entre 18 y 29 años) declaran haber sido víctimas de violencia sexual en algún momento de su vida. De estas, 68% indican que han sido víctimas de violencia sexual cuando eran menores de 18 años y, sobre este universo, el 72% fue víctima de la primera agresión sexual entre los 14 y 17 años. Estos datos ponen en evidencia un problema extendido y prevalente concentrado en las adolescentes mujeres, y corroboran y superan los datos reportados por la información de la Policía Nacional (Mujica, 2011) y las estimaciones del Sistema de Naciones Unidas (ONU Mujeres, 2012; UNIFEM, 2009). Así, 8 de cada 10 mujeres de esa zona declaran haber sido víctimas de violencia sexual a lo largo de su vida (+2 que en la estimación de Naciones Unidas).
Segunda conclusión. Los datos del trabajo de campo muestran que el 78% de las mujeres del distrito de Mazán entre los 18 y 29 años declaran que han iniciado su vida sexual antes de cumplir
los 18 años (75% entre los 14 y 17 años, 3% entre los 9 y los 13 años de edad), lo que muestra una cifra menor a la reportada por la ENDES (INEI, 2012a) y corrobora los datos de los estudios de García (2005), Cáceres (2000), Singh, Wulf, Samara & Cuca (2000) y de The Alan Guttmacher Institute (1998) que muestran que el inicio sexual en América Latina y en muchas regiones del

mundo se produce en la adolescencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario